En la jornada de ayer, tras la cima, teníamos en mente dormir en C3, pero el fuerte dolor de cabeza junto con el miedo de pasar una mala noche hizo que bajáramos a C2. La noche ha ido genial. Toda durmiendo del tirón.
Nos hemos despertado sobre las 8:00, para salir a las 9:09 a C1. Está vez, sí, cumplimos con el horario.
Nos ponemos en marcha, bajamos la rampa de C2, y al llegar al glaciar nos encordamos. En menos de 3 horas ya estábamos en C1. Prácticamente todo el glaciar para nosotros. Nadie en los rápeles ni zonas de escaleras. Como siempre la zona de la lengua glaciar se hace eterna.
Llegamos a C1, dejamos las cosas en las tiendas, ya sin preguntar, como si fueran nuestras, y me voy a la Yurta Comedor. Me encuentro con nuestro querido Dr. Ek Raj, le digo que hemos hecho cima. Nos abrazamos.
Toda la tarde sin hacer nada, saboreando la cumbre, saboreando el haber vuelto. ¿Entretenimiento? Ponernos el pulxioxímetro para ver quién daba mejores datos. Creo que ya estábamos aclimatados.

A la noche esperábamos la tarta de cumbre. Siempre que alguien hace cumbre, en la primera noche en el campamento, les hace una tarta en forma de homenaje. Esta vez decidieron que era más importante celebrar el cumpleaños de un muchacho chino que había cumplido años el día de antes. La indignación era real. ¿Qué mejor manera de reivindicarlo que escribiendolo en una botella?

